No hace mucho decía que mientras sea Presidenta, ningún fondo buitre se va a quedar con la soberanía y la dignidad de este país.
Una vez más cumplimos, vuelve la Fragata:
El Tribunal Internacional del Mar falló por unanimidad a nuestro favor. La liberación incluyó al comandante y a la tripulación, y el reacondicionamiento
del buque. Argentina no debió ofrecer fianza ni caución o garantía.
El día 2 de octubre, la tripulación de la Fragata Libertad fue sorprendida, como fue sorprendido el país, una vez más, por el ataque artero e ilegal que
significó el embargo de la Fragata Libertad por parte de la República de Ghana y a solicitud de los fondos buitres.
A partir de ese día, se desataron internamente, aquí en nuestro país, distintas voces. Yo debo decir que como Presidenta de la Nación no dejo de
sorprenderme de determinadas actitudes, porque es lógico que haya diferencias, es bueno que haya diferencias. Pero hay algo que no puede nunca ser que es anteponer los intereses sectoriales a los intereses del conjunto. Claramente era un acto
ilegal, casi similar a la ocupación de una embajada y sin embargo, tuvimos que escuchar consejos tales como que había que pagar para poder recuperar la
fragata que, además, si no pagábamos no se iba a recuperar nunca.

La postura del Estado Nacional - la postura del Estado Nacional, reitero, no del Gobierno – fue la de defender en forma irrestricta los derechos de la
Argentina, la soberanía nacional y no arrodillarse ante nadie.
Los que intentaron injuriar o agraviar a un gobierno, en realidad, estaban injuriando o agraviando a nuestros oficiales que saben que tienen el deber de
proteger el interés de la Nación.
Esta lección que hemos tenido durante el desarrollo de este año, ha planteado claramente algo que ha atravesado la historia, los 200 años de historia de
los argentinos: cómo plantarse, cómo pararse, qué decisiones tomar cuando la soberanía y la dignidad de un país están en juego.
En estos 200 años hemos sido atravesados por estas dos corrientes: los que planteaban que ante la presión de los de afuera, debíamos bajar la cabeza y
hacer lo que se nos pedía, aún en contra de nuestros propios intereses.
Esta Presidenta y nuestro Gobierno, sostienen que debemos seguir defendiendo la dignidad de la Nación y los sagrados intereses de la misma.
Por eso creo que es bueno hacer este aprendizaje: que las convicciones y fundamentalmente los intereses de la Nación, se defienden contra viento y marea,
contra injurias, contra mentiras y contra agravios.
Una vez más, cumplimos: La Fragata ya navega en aguas internacionales, rumbo a la Argentina. La esperamos en Mar del Plata el 9 de enero.
Cristina.